TRIPOLI, Libia.- El régimen de Muamar el Gaddafi no le da tregua a la ciudad de Misrata. Un día después de conocerse que sus fuerzas utilizan bombas de racimo, al parecer de fabricación española, los hombres del dictador lanzaron hoy un centenar de misiles contra el único bastión rebelde en el oeste del país.
La localidad ha sido duramente castigada por un asedio que dura casi dos meses y, donde la población se encuentra al límite. A diario, parten los barcos que evacuan heridos hacia Bengasi (punto de entrada de la ayuda internacional). Anoche llegaron unos 1.200 refugiados, pero según los datos de la Organización Internacional de Migraciones, cerca de 10.000 personas tratan de salir.
Los ataques también impiden que las organizaciones humanitarias accedan hasta los más necesitados. "Gadafi está intentado tomar Misrata tan pronto como sea posible antes de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) decida llevar a cabo cualquier intervención en tierra", dice un residente local en un mensaje de voz colgado en internet. "Apreciamos lo que la OTAN ha estado haciendo pero se puede hacer más. Necesitamos ayuda", sostiene otro habitante.
Ayer, los cohetes del Gobierno libio mataron a varias personas que hacían fila para comprar pan, reveló una investigadora de Amnistía Internacional. (Especial)